Día de la Tierra: del consumo invisible al valor estratégico del agua
De acuerdo con Naciones Unidas, el cambio climático y los crímenes que perturban a la biodiversidad por medio de la deforestación, el uso del suelo, y el aumento indiscriminado de la producción agrícola han generado cambios irreversibles a la madre tierra.
Otro de los problemas latentes es el recurso hídrico. Si bien la disponibilidad física es definitiva para la seguridad hídrica, la escasez no es el único desafío; en muchos territorios, el conflicto surge por la convergencia de intereses contrapuestos sobre un recurso finito como la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y económica (sector agroindustrial), el abastecimiento humano (bienestar social), la generación de energía (hidroeléctricas) y la preservación de los ecosistemas (servicios ecosistémicos).
Ante esto, y en el marco del Día Internacional de la Tierra que se celebra cada 22 de abril, Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización de Recursos Hídricos de la Universidad Católica de Colombia, explicó que algunas actividades como la minería e industria no solo demandan grandes volúmenes, sino que impactan directamente en la calidad del recurso.
Gestión del agua: la clave no es solo tenerla, sino administrarla
En este punto, la Gestión Integral del Recurso Hídrico (GIRH) se vuelve clave. Es por ello por lo que se deben implementar seis objetivos estratégicos para su conservación y recuperación:
- Conservar los ecosistemas que regulan el ciclo del agua.
- Promover el uso eficiente y el ahorro.
- Reducir la contaminación y mejorar el tratamiento.
- Prevenir desastres relacionados con inundaciones o sequías.
- Fortalecer la participación ciudadana y la institucionalidad.
- Mejorar la información y el conocimiento técnico.
Para Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización de Recursos Hídricos de la Universidad Católica de Colombia, “más que un problema de cantidad, muchas veces el desafío está en cómo usamos, distribuimos y protegemos el agua”.
Por eso son fundamentales el consumo responsable, la planificación territorial en torno al recurso y la inversión en infraestructura que permita regular y distribuir el agua de forma equitativa.
La huella hídrica invisible: el agua que no vemos
Más allá de la gestión del recurso, está la “huella hídrica invisible”. Esta se refiere a toda el agua que se utiliza de manera indirecta para producir los bienes y servicios que consumimos a diario, pero que no vemos.
Es decir, no es el agua que usamos directamente en la casa como al bañarnos o lavar, sino la que está “detrás” de lo que comemos, vestimos o utilizamos, y de todas nuestras actividades cotidianas en general.
“A simple vista e intuitivamente podría parecer que son procesos que están libres del consumo de agua, porque en su uso nosotros directamente no utilizamos este recurso. Pero la realidad es otra. Herramientas como ChatGPT o plataformas digitales en general dependen de centros de datos que necesitan grandes volúmenes de agua para su refrigeración. Cada consulta que hacemos tiene un consumo energético y, asociado a este, un consumo indirecto de agua, que forma parte de esa huella hídrica invisible”, precisó Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización de Recursos Hídricos de la Universidad Católica de Colombia.
En muchos casos, el agua utilizada proviene de zonas que ya tienen estrés hídrico, lo que agrava los problemas de disponibilidad.
Por eso, entender la huella hídrica invisible nos permite ver que el consumo responsable no solo pasa por cerrar la llave, sino también por tomar decisiones más informadas sobre lo que consumimos, priorizando productos más sostenibles y reduciendo el desperdicio.
Tecnología, comportamiento y oportunidades en la gestión del agua
A partir de este panorama, la ingeniería de recursos hídricos no solo diseña infraestructura, también puede influir directamente en cómo las personas usan el agua.
En los últimos años se han hecho grandes avances en investigación y desarrollo de tecnologías para el mejor aprovechamiento, reutilización y gestión del agua. También se han presentado avances importantes en el conocimiento del recurso y en temas de conservación y calidad.
Liliana Marcela Rojas Troncoso, coordinadora de la Especialización de Recursos Hídricos de la Universidad Católica de Colombia, Expresó que “el estudio de la ingeniería de recursos hídricos se ha centrado en la gestión integral, es decir, en abordar el agua desde todas las perspectivas que influyen en la relación del ser humano con el recurso hídrico.
Por otro lado, desde la ingeniería también se realiza un aporte fundamental en la planificación urbana y territorial. Aquí retomo la importancia de una visión técnica y científica que guíe la organización de los territorios en torno al agua.
En cuanto a soluciones tecnológicas, en algunos casos están presentes en procesos como la reutilización de aguas lluvias, la desalinización o los sistemas inteligentes de regulación de consumo requieren inversiones iniciales altas, y no todas las ciudades o países tienen la capacidad financiera o la prioridad política para asumirlas.
Esta también puede representar una oportunidad económica para las ciudades y las empresas. Si se usa de manera eficiente, se pueden disminuir pérdidas en redes o reutilizar aguas residuales para ahorrar en captación, tratamiento y energía.
Para las empresas, esto se traduce directamente en menores costos operativos. Además, mejora la competitividad. Las que gestionan mejor el agua son más resilientes frente a sequías o restricciones, lo que les permite operar con mayor estabilidad y reducir riesgos en su producción.
En el caso de las ciudades, una buena gestión del agua reduce costos asociados a emergencias como racionamientos o crisis sanitarias y hace más atractiva la inversión, ya que garantiza condiciones más seguras para el desarrollo económico.
“Teniendo en cuenta este reto que nos involucra a todos como sociedad, es clave que los profesionales busquen aportar soluciones sostenibles a los desafíos hídricos del país, por lo anterior, es vital que cada día más profesionales, se formen en la transformación del agua, como motor de desarrollo económico de zonas vulnerables”, finaliza Juan Barrera profesor del Diplomado de Diseño de Plantas de Tratamiento de Agua Potable y Aguas Residuales de la Universidad Católica de Colombia

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